Pelar las peras y hervirlas en un litro de agua con 3 cucharadas soperas de azúcar (o dependiendo del gusto); guardar el caldo y dejar enfriar las peras. En un poco de este caldo ya enfriado añadir un chorrito de licor de pera y ponerlo a hervir. Cuando entre en ebullición, añadir la papeleta de gelatina dando vueltas. Batir la leche evaporada, pasar las peras por la batidora y añadirles la leche ya montada y la gelatina. Verter la mezcla en un molde caramelizado y dejar 4 ó 5 horas en el frigorífico.